«La Sombra» por las calles de València
Paseando por el centro de València es imposible no notar la heterogeneidad de su arquitectura, el contraste entre lo viejo y lo nuevo, donde algunas casas están literalmente abiertas mostrando el antiguo esqueleto de su interior. Entre los colores, resalta una mancha negra recurrente de la que emergen dos ojos verdes que parecen observar cada uno de nuestros pasos. Se trata de un proyecto de arte urbano vinculado a la salud mental, nacido en 2023.
El negro de la silueta representa la sombra dentro de cada persona, la ausencia de color y de vida, la oscuridad de la sociedad. El verde es el color de la salud mental, pero también del veneno que nos invade. Verdes son los ojos de la sombra, que evocan la toxicidad de quienes no actúan ante las desigualdades producidas por la sociedad moderna. Ojos que observan lo que sucede en silencio; la ausencia de manos y boca simboliza, de hecho, la imposibilidad de actuar ante las injusticias observadas. La sombra está siempre dibujada casi tocando el suelo, tal y como ocurre en la realidad, con el objetivo de acercarse también a los más pequeños.

El colectivo anónimo de arte urbano
El objetivo del colectivo anónimo que impulsa el proyecto es generar un arte urbano innovador, presente entre las personas, que permita además recaudar fondos destinados a proyectos relacionados con la salud mental.
A través del perfil de Instagram o la página web, es posible solicitar objetos de merchandising a cambio de una donación sugerida. Los artículos se entregan mediante un intermediario que colabora con el colectivo o se envían por correo a cualquier punto del territorio europeo.

El destino de los fondos
No se trata de un mural tradicional, sino de una obra con una intención social y participativa. La colaboración ciudadana, de hecho, es la clave para la difusión del proyecto. El colectivo ha creado un mapa interactivo donde cualquiera puede registrar los lugares donde aviste la inconfundible figura de la sombra, que ya ha traspasado las fronteras españolas llegando a Inglaterra, Grecia y Japón.
Los fondos se donan a entidades vinculadas a proyectos de salud mental, como por ejemplo los talleres de arteterapia para el alumnado de la Unidad Educativa Terapéutica (UET) de València, un recurso público y multidisciplinar dirigido a adolescentes con trastornos mentales graves.
La cruzada artística y filosófica del movimiento encarna y perpetúa el mensaje que la sombra susurra al mundo: “Una imperiosa necesidad de abogar por la salud mental en una sociedad que, con demasiada frecuencia, ignora los ecos de su propio subconsciente.”
















