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“Si no fuera un hombre me gustaría ser un gato”

Il Gatto - Rajberti
el gato

Seguro que muchos de ustedes han pensado lo mismo. Al fin y al cabo, lo que vemos de un gato a simple vista es su ociosidad constante. Pues bien, Giovanni Rajberti, autor de Il gatto (El gato), publicado por El Doctor Sax en italiano y español, nos descubre a este maravilloso felino haciendo un panegírico irrefutable.

Dividamos primero la ociosidad filosófica de la ociosidad vulgar. En el primer caso, en efecto, cae quien no tiene nada que hacer. La ociosidad filosófica, en cambio, consiste en no hacer nada. La habilidad con la que el escritor describe la ociosidad del gato no puede sino convencernos de la enorme cantidad de trabajo que hace en realidad. Las tareas que realizamos por simple orden natural son inmensamente más extraordinarias en comparación con la pequeñez de la humanidad.

El gato es un ser libre

Desde la noche de los tiempos, ha actuado imperturbablemente, de la misma manera. No importa en qué casa acabe, podría ser la más corrupta de las familias, el gato no se deja influir por el mal comportamiento. Disfruta plenamente del progreso material, pero rechaza las imposiciones y los compromisos sociales. ¿Podría decirse, por ejemplo, que el gato es un ladrón? Rajberti lleva al lector al campo de batalla filosófico para cantar las alabanzas de este ser místico. Las digresiones, arengas incontestables, no son más que un juego, un baile donde el elegante paso felino aparece entre las páginas con las ilustraciones de Natalia Verginella.

“Se preguntarán, entonces, ¿cómo pasa su vida? Responderé con tres palabras: ‘como un señor'”.

gato

El gato, proclamado por Rajberti “príncipe de los filósofos”, a pesar de ser un hábil cazador, ha perfeccionado su técnica para conseguir los máximos resultados con el mínimo esfuerzo. Basta esconder un trozo de pan para que se lo coma, tal es su pasión por las cosas prohibidas. “Cuántas malas acciones se ahorraría el hombre si, en lugar de estar prohibidas por la ley, le fueran impuestas”, escribe el autor en uno de sus paralelismos en los que el ser humano siempre tiene algo que aprender.

Una belleza natural que sólo necesita un poco de saliva para estar siempre maravillosa. Con su mirada absorta e inmóvil, parece la personificación del pensamiento, de la “inspiración”. Aparecido por primera vez en 1845, el libro de Rajberti también fue apreciado por Baudelaire. Una obra que trata con ironía temas universales como la filosofía, las relaciones sociales, la mezquindad del hombre, pero sobre todo, la infinita belleza del gato.

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